miércoles, 10 de agosto de 2022

 ¿Somos Güegüenses al hablar?

“El Güegüense” constituye una de las primeras piezas teatrales en Hispanoamérica y la primera manifestación literaria nicaragüense más notable desde el tiempo colonial. La obra se desarrolla en un momento en concreto: la castellanización de la población un indígena de Nicaragua, marcada por el transcendental proceso del mestizaje. “El Güegüense” representa la licuación de culturas española e indígenas combinadas en el teatro, la danza y la música, incluso ésta se considera una obra bilingüe escrita en castellano y náhuatl, lo que hace que el valor de esta obra teatral nicaragüense sea lingüístico. 

En otras palabras, la obra tiene un gran valor léxico-semántico para la comprensión de habla nicaragüense como parte de su cultura. Actualmente esta obra de comedia-bailete es representada en el teatro callejero y en el 2005 es proclamada por la UNESCO como una verdadera joya cultural, a la vez recomiendan protegerla y preservarla por ser valorada como la primer pieza dramática de protesta en América. Por lo tanto, es importante explicar la importancia o funcionalidad de leer la obra de teatro “El Güegüense” especialmente en estudiantes de educación media desde el plano lingüístico para la comprensión del habla de nuestro país, ya que a través de ella conocerán los rasgos lingüísticos aún vigentes.

Esta pieza literaria  se origina durante la época colonial, lo que la hace la obra más antigua no solo de Nicaragua, sino también de América y la más representativa de las raíces indígenas. La obra “El güegüense” representa no solo el encuentro de culturas entre colonizadores españoles y nativos indígenas, sino, también representa el encuentro entre la lengua náhuatl y española, es decir un encuentro lingüístico. Hubo un proceso de adaptación de culturas y más tarde en los pueblos indígenas de América se impuso el español como lengua oficial y el cristianismo como religión impuesta; en la obra lo podemos notar en la forma del saludo:

Güegüense: “Ruego a Dios que proteja a usted, señor Gobernador Tastuanes”

En este saludo y en otros donde el Güegüense se dirige a las autoridades españolas se puede notar por sus palabras que el nativo se ha adaptado a las nuevas órdenes jerárquicas, siguiendo protocolos de presentación como mencionar a Dios y rogar o preguntar por la salud de estos. Esta forma en los saludos aún es vigente en el habla nicaragüense cuando se pregunta por la salud o se agradece a Dios por ella: “¿Cómo está?”  “Dios te guarde”, etc.

Así es como durante esta época se produce una combinación no solo de culturas, sino también de sintaxis que da lugar a una fusión de idiomas, a una aventura creadora, juegos de palabras, travesuras humorísticas y neologismos luego de ese interesante encuentro. Como aventura creadora tenemos la palabra “sobornal” o “arrebatiarse” la cual viene de arrebatiar que significa atar una res a la cola de un caballo, es una palabra creada para este acto a al que tuvieron que adaptarse, porque anteriormente los caballos no existían en américa o “cabriolé” que puede referirse a “una silla volante o descapotable o a un capote con mangas”[1], los cuales eran usados por los españoles, sin embargo en la obra, el Güegüense es quien se dice haberla usado, lo que representa la adopción de cultura y de lengua por lo que se puede decir que el habla nicaragüense es producto de un mestizaje lingüístico.

La obra teatral “El Güegüense” muestra la formación de la lengua que habla el nicaragüense, la cual en un inicio se construyó como un recurso lingüístico para el discurso crítico a la colonia española. Dentro de esa aventura creadora para la formación del habla nicaragüense, a como se refería antes, se obtienen los neologismos, que se refiere al vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua[2], los cuales surgieron por la misma adaptación de culturas la castellanización y nahuatlización que dieron lugar a la formación de elementos gramaticales incorrectos o incluso nuevos, por ejemplo en la frase:

Güegüense: ¿”cojudos”? Pues qué, ¿no eran capones?”

la palabra “cojudos” es usado en vez de cojubo (animal no castrado) es un vocablo nuevo en el léxico de la época por adoptar la cultura de la castración de animales y de ahí nace la libertad creadora de la lengua que habla el nicaragüense.

Por estos motivos de adaptación y necesidad de la comunicación es que la lengua nativa pasó a ser de lengua dominante  a lengua dominada, siendo hoy en día solo un sustrato. Según explica Bonilla (2015: p.2) “en el año 1535 Carlos V había encomendado a los religiosos de la nueva España la responsabilidad de alfabetizar a los indios“[3] de esta manera, luego que los pueblos nahuas aprendieron español solo quedaron algunos léxicos de origen náhuatl como lengua de sustrato. En la obra desde el título “El Güegüense”, el cual corresponde también al nombre de personaje principal de ésta, ya es una palabra de origen náhuatl que significa viejo, también otras palabras de sustrato del náhuatl como en:

Güegüense:…ropa de contrabando, güipil de pecho güipil de pluma…

la palabra “güipil” del náhuatl huipilli que se refiere a una especie de blusa adornada propia de los trajes indígenas[4], que todavía se usa en México y Centroamérica. También la palabra “petate” del náhuatl petlatl´estera´ que significa, según la RAE “estera de palma, que se utiliza en los países cálidos para dormir en ellas”, y otras palabras que este mismo origen que se mencionan más adelante, pero que son –como toda la lengua nativa- hoy en día un sustrato.

En la obra teatral El Güegüense” se mantiene un dialecto mixto de un adstrato dominante y un sustrato en decadencia. Sin lugar a dudas, el colonialismo o la conquista española fue violenta lo que provocó que desapareciera gran porcentaje de la cultura de los pueblos nahuas  -incluida su lengua- debido a la imposición agresiva de la elite española y aunque en la obra si es evidente la presencia de indigenismos estos nada lo muestran como un sustrato en decadencia, sin embargo se mantiene una combinación lingüística bilingüe.

En “El Güegüense” se destacan rasgos lingüísticos náhuatl presentes en el español actual nicaragüense. Se presenta la palabra ´tecomaxochipl´ en el parlamento 159 que significa “madera floja”. Como algunos rasgos lingüísticos vigentes en el español nicaragüense se muestran en el uso de vulgarismos como “jipato”  que procede de hepático y se aplica al color amarillo verdoso, que podría tener sinonimia con pálido. Como otro rasgo lingüístico tenemos la palabra “soplado” que al parecer esta usado en el sentido de hinchado o “apupujado” es decir lleno.

Como otro rasgo lingüístico se presentan los arcaísmos presentes en la obra, por ejemplo; en el parlamento 11 la palabra “rompido” participio del verbo romper, es usada en la obra de forma arcaica y en la actualidad también es usada sobre todo en personas con bajos niveles de escolaridad. También la palabra “endenantes” es un arcaísmo que significa “antes  o con anterioridad”, aunque muchos de estos vocablos son gramaticalmente incorrectos y otros cayeron en desuso, aún tienen vigencia en la sociedad nicaragüense.

Las formas de tratamiento presentes en la obra “El Güegüense” reflejan las huellas lingüísticas en el español nicaragüense actual; esas huellas producto de ese proceso de castellanización o mestizaje lingüístico. La forma de tratamiento  “Don” el cual es un vocablo de origen hispano muy usado protocolarmente que anteceden al nombre de la persona a quien se le tiene respeto o como una expresión de distinción social o de cortesía, que en la obra se demuestra que es un vocablo ya muy adoptado por los nativos como a los hijos del Güegüense “Don Forsico” y “Don Ambrosio” y también el llamar “señor” a los considerados superiores como al “señor gobernados Tastuanes”, cabe mencionar que este nombre es producto también de esta mezcolanza puesto que el puesto de ´gobernador´ es de origen hispano, sin embargo, “Tastuanes” es de origen náhuatl Tlatoani, que significa “jefe”, se supone que esto es como estrategia que utilizaron los colonizadores para establecer negociaciones cuidosas con miembros poderosos de las civilizaciones indígenas (Dugan, 2018)[5], ya que esto fue necesario mientras se establecían.

Los fraseologismos en la obra “El Güegüense” continúan vigentes en el habla del nicaragüense y es señal de identidad hecha para la cultura  que le da a la lengua hermosura y sonoridad. En el parlamento 58 se lee el siguiente fraseologismo:

“Güegüense: ¡cómo no!, mala casta, ojos de sapo muerto…”

Y el parlamento 223:

“Güegüense: para eso es bueno este soplado, ojod de sapo muerto… ve, ¡que bizarra doncella esta otra muchacho!”

las cuales hacen referencia a las expresiones familiares y populares por parte de todos los actores dramáticos en la obra, los cuales evidencian las relaciones sociales de la época y aun en la actualidad.

Los hipocorísticos, dialectismos, vulgarismos y neologismos perviven en la formación del habla nicaragüense. El hipocorístico ‘tatita’ usado por Don Forsico para referirse a su padre el Güegüense es usado aun en la actualidad, o como en otras adaptaciones ‘papito’. Palabras como ‘petate’, ‘pachacha’, ‘chocola’ ‘güipil’, entre otras; son dialectismos que también son vigentes y  evidencian las relaciones sociales en Nicaragua.

En la obra “El güegüense” se alude que el castellano, producto del encuentro, también se nahuatlizó debido a que los conquistadores españoles tras el contacto con estos pueblos conservaron prestamos lingüísticos, como nombres de frutas y lugares como Managua, Nindiri. En la obra como se mencionaba antes se presentan variantes actuales del español nicaragüense como las palabras ‘petate’ o la expresión ‘de gorra’ que se refiere a “de gratis” los cuales son vigentes y aun le dan esa particularidad del habla nicaragüense.

 

Sin lugar a dudas la obra tiene un importante valor lingüístico que representa no solo la licuación de culturas, sino también de lengua, lo cual aportó a la formación del habla nicaragüense y ahí es donde radica la importancia de ser leída esta obra sobre todo en estudiantes de educación media, desde el plano léxico-semántico para conocer los rasgos lingüísticos náhuatl aún vigentes, pese a las embestidas del idioma español y a como dice Mantica: “el Náhuatl es un alengua hecha para la cultura, para la enseñanza. Cada palabra es un pequeño libro”[6].

María José Sánchez Díaz



[1] Cabriolé: 1. m. Automóvil descapotable. 2. m. Especie de capote con mangas o aberturas en los lados para sacar los brazos.

[2] RAE. De neo-, el gr. λόγος lógos 'palabra' e -ismo. 1. m. Ling. Vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua. 2. m. Ling. Uso de neologismos.

[3] Bonilla Sánchez, J. (2015). Lengua náhuatl: un recorrido histórico lingüístico a través de los siglos.

[4] RAE.

[5] Dugan Iverson, S. (2018). Los eternos toltecas: historia y verdad durante la transición del periodo Azteca al periodo colonial.

[6] Mantica. (1989).

6 comentarios:

  1. Realmente sí somos Gueguenses en muchos aspectos, no solo al hablar. Sin duda alguna la mayoría de nuestro léxico procede del náhuatl; esta obra representante al Nicaragüense en todo su esplendor,Desde los tiempos de la conquista española, los diferentes pueblos que han convivido en Nicaragua han ido dejando su huella y aportando sus peculiaridades, que conforman la manera de ser y de vivir del actual pueblo de Nicaragua.
    Está es la primera obra literaria de Nicaragua y está también relacionada con el folclore y el mestizaje: "El Güegüence", teatro bailable escrito en español entremezclado con náhuatl que se representa todavía en algunos pueblos, como Diriamba, el día de su fiesta.
    importancia de esta lengua en la época de la conquista.

    "La lengua náhuatl es demasiado potente y el nicaragüense de hoy habla realmente en náhuatl usando palabras castellanas" (cf. C. Mántica, "Sobre el náhuatl oculto" en: El habla nicaragüense, ed. Hispamer, Managua, 1994, pág. 141)

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  2. María José Sánchez Díaz11 de agosto de 2022 a las 4:37

    Excelente aporte, gracias.

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  5. Una obra literaria nicaraguense , cultural, que refleja la vida y sentir de este pueblo

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